Marisol Morales Ladrón
University of Alcalá, Spain

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Edición de Alberto Lázaro

Salamanca: Amarú Ediciones, 2019. 242 pp.

ISBN 978-84-8196-388-5

La recuperación de la memoria histórica y cultural se ha convertido en un tema clave de la actualidad política, con defensores y detractores contribuyendo a un debate sin fin sobre la función del pasado y del recuerdo en la construcción de “la verdad”. Como seres históricos que somos, inevitablemente nuestra identidad es indisoluble de nuestra memoria, tanto individual como colectiva, conocida o heredada, cuyas huellas dejan marcas indelebles que el tiempo suele encargarse de borrar. Los anales, los documentos o los recuerdos son los únicos antídotos contra los silencios y los olvidos de la historia, no siempre contada con imparcialidad o distancia, y frecuentemente simplificada. Además, los grandes acontecimientos históricos, como las guerras, suelen estar sometidos a incesantes revisiones e interpretaciones desde las más variadas perspectivas. Tal es el caso de la Guerra Civil española, uno de los sucesos históricos que más interés internacional generó y que sigue ocupando un gran espacio en la recuperación de esta memoria colectiva de la que todos somos parte.

Uno de los países que mayor seguimiento hizo del desarrollo del conflicto bélico español fuera Irlanda. Esto es algo que no sorprende, teniendo en cuenta que allí se había librado una década antes su propia Guerra Civil entre los opositores y defensores del tratado que acabó dividiendo la isla en dos –conocidos como los “pro-” y los “anti-Treaty”–, y que negociaron Michael Collins y Arthur Griffith en Westmister en diciembre de 1921, con la firme convicción de que era la única alternativa posible a una larga historia de opresión británica. Pero el caso irlandés, como explica Alberto Lázaro, responsable del volumen que es objeto de esta reseña, fue complejo y paradójico, dado que prestó apoyo a los dos bandos: el republicano, seguido principalmente por la Columna Connolly; y el nacional, con la Irish Brigade que dirigió el General Eoin O’Duffy (11). Aunque de forma casi accidental, es el periodista y escritor irlandés Peadar O’Donnell, quien, en un viaje a España en julio de 1936, es testigo del alzamiento militar y comienza a documentar las circunstancias que rodearon la realidad sociopolítica del momento, siempre con la mirada puesta en su propio país y en sus reivindicaciones nacionalistas.

¡Salud! Un irlandés en la Guerra Civil española, editada por Alberto Lázaro, supone el primer acercamiento al público español del papel que jugó este irlandés en nuestra Guerra Civil. Se trata de una traducción anotada y comentada del texto original inglés, ¡Salud! An Irishman in Spain (1937), publicado por Methuen en 1937, en el que O’Donnell trató de aportar una visión más o menos imparcial de los acontecimientos que se fueron sucediendo en esos primeros meses. De ahí, la pequeña licencia en el giro de la traducción del título que, según Lázaro, se debe a la necesaria referencia a la Guerra Civil, tan relevante para la comprensión del texto (47). El estudio de la recepción de la Guerra Civil española en Europa, así como el análisis de una gran cantidad de archivos de censura de autores anglófonos en España es una línea de investigación desarrollada amplia y exitosamente por el catedrático de Literatura inglesa de la Universidad de Alcalá, Alberto Lázaro. Muestra de ello es la publicación en la misma colección salmantina Armas y Letras (Amarú ediciones), del volumen titulado Corresponsal en España: crónica de la Guerra Civil (2012), sobre el papel que desempeñó el periodista inglés Frank Pitcairn (Claud Cockburn) en la difusión de las noticias de la guerra en la prensa internacional y sobre su propia experiencia como soldado voluntario. A este monográfico, se añade un buen número de publicaciones sobre el papel de la censura, a menudo paradójica e inconsistente, en la recepción de escritores británicos e irlandeses en España, como H. G. Wells, George Orwell, John Gower, Oscar Wilde, James Joyce, Doris Lessing o Thomas Hardy, entre otros.

¡Salud! Un irlandés en la Guerra Civil Española consta de dos secciones claramente diferenciadas: una primera, que contiene una larga y detallada presentación de la vida y obra de Peadar O’Donnell, así como un análisis contextual del período tanto en Irlanda como en España; y una segunda, que incluye la traducción anotada del texto original. Centrado en los tres meses que pasó O’Donnell en España, tras asentarse en Sitges en Julio de 1936, este documento recoge su creciente interés por la situación política española, y sus andanzas y tribulaciones. Fue testigo y partícipe de la formación de las Brigadas internacionales y de la llegada de los voluntarios extranjeros a nuestro país. No obstante, uno de los aspectos más valiosos de este documento, apunta Lázaro, es su carácter personal, al haber presenciado en primera persona los inicios del alzamiento y haber recogido las reuniones mantenidas con sindicalistas y con personajes del ámbito político y religioso, así como haber aportado testimonios y retratos de las vidas comunes de las gentes.

El monográfico comienza con una detallada cronología, que recoge día a día el tiempo que O’Donnell pasó en España, desde poco antes del estallido de la Guerra Civil, en julio de 1936, hasta septiembre de ese mismo año. En el apartado dedicado al “Autor y su tiempo”, Lázaro le sitúa como una figura relevante del creciente nacionalismo irlandés y como escritor y periodista. Fue un ferviente defensor de las clases oprimidas, especialmente de los campesinos que vivían en enclaves rurales ahogados por los impuestos que les exigían los grandes terratenientes Anglo-irlandeses, además de sindicalista y activista comprometido con la causa irlandesa hasta su muerte. Llegó incluso a afiliarse al IRA en 1919, tras la derrota del Levantamiento de Pascua de 1916, y a participar en reyertas en pro de la independencia de Irlanda. La firma del Tratado Anglo-Irlandés – que dividiría a Irlanda en 26 contados agrupados bajo la denominación de Éire y de otros 9, que conformarían Irlanda del Norte – reactivó su nacionalismo mostrándose contrario a la decisión y participando en la cruenta Guerra Civil irlandesa que dividió a familias, oponiendo a padres contra hijos y hermanos. Estuvo arrestado en varias ocasiones, durante las cuales se dedicó a escribir ensayos satíricos y otros textos de ficción. Algunos de estos documentos son clave para comprender la realidad política del momento. También luchó contra el incipiente fascismo que empezaba a asolar Europa desde una clara ideología política de izquierdas. A principios de 1936, precisamente con la intención de buscar un retiro para escribir un libro sobre las reformas agrarias, se dirigió a España y se instaló en Sitges. Presenciar las primeras fases del alzamiento y la resistencia de la clase obrera le llevó a involucrarse en la batalla. Aunque se marchó a su país, volvió semanas después y visitó varias ciudades, incluida Madrid, para tener una mejor visión de lo que estaba sucediendo, llegando a entrevistarse con personalidades relevantes del panorama político español. A su vuelta definitiva a Irlanda, siguió manteniendo el interés por la evolución de los acontecimientos en España, apoyó al bando republicano reclutando soldados irlandeses y colaboró con las Brigadas Internacionales, además de proporcionar ayuda humanitaria.

El segundo apartado, dedicado a la “Proyección social de la obra de O’Donnell”, se centra en su faceta como escritor. Con un gran legado literario, escribió siete novelas: Storm (1925), Islanders (1927), Adrigoole (1929), The Knife (1930), On the Edge of the Stream (1934), The Big Windows (1955) y Proud Island (1975). Produjo cuatro autobiografías, una obra de teatro, varios cuentos y una gran cantidad de artículos periodísticos, junto a panfletos, manifiestos y ensayos. Además, dirigió las revistas An Phoblacht (La República), un semanario vinculado al Sinn Féin, el brazo político del IRA, y posteriormente, The Bell, con un tinte más cultural y reivindicativo de la libertad de expresión. La importancia de su obra se encuentra esencialmente, según explica el responsable de la presente edición, en que al ser marcadamente biográfica y al estar muchas de las historias basadas en hechos reales, permite vislumbrar la realidad de la Irlanda del momento. O’Donnell se perfila, así, como un incansable defensor del débil, del oprimido o del pobre, ante la patente desigualdad y precariedad de las zonas rurales y los abusos que ejercían las clases más favorecidas. Como destaca Lázaro, su pluma era “un arma” desde la que poder combatir las injusticias sociales y la privacidad de libertad que imperaba en la época (27).

Un tercer apartado se centra en el análisis del texto mismo de O’Donnell, en cuanto a su origen, estilo narrativo y contenido. Es interesante la aclaración que se hace sobre el significado del término “Salud”, que encabeza el título, y que el lector actual asociaría con su uso más común como expresión para brindar. En este caso, el editor explica que se emplea para evocar la forma en que se saludaban los republicanos frente a los tratamientos más protocolarios y, en cierto modo, serviles que utilizaban los nacionales. Como explica Lázaro: “Desde un primer momento, el autor se da cuenta de que esta expresión era algo más que un saludo; era un término identitario de la clase trabajadora que se oponía a la sublevación militar” (35), y añade que también el escritor británico George Orwell se había hecho eco de esta forma de expresión, que veía como algo inseparable de la ideología de clase. Los objetivos de O’Donnell con esta obra eran difundir la ideología republicana en una Irlanda dividida tras su propia Guerra Civil y denunciar la supremacía del conservadurismo católico. De este modo, “quería contrarrestar toda la propaganda antirrepublicana que dominaba la opinión pública irlandesa desde que estalló la guerra”, dado que el apoyo a Franco frente a los rojos ateos que atacaban iglesias y clérigos era cada vez más patente (36).

Aunque su vínculo con España, como él mismo reconoce, surge de su corta visita al país, su interés por comprender la política y sociedad españolas es incuestionable, tratando de evitar caer en prejuicios y simplificaciones culturales, que tanto caracterizaban a los escritos de la época por parte de otros autores foráneos. Para Lázaro, su crónica se sitúa en un género híbrido que fusiona historia con periodismo y literatura, por lo que se concede ciertas licencias (44). A veces se abunda en referencias a lugares concretos que visitó y donde contactó con personas de ámbitos distintos, ofreciendo gran cantidad de detalles, y en otras no hay suficiente información para poder localizar la escena. Como no es una crónica en su sentido más estricto, el rigor de los detalles no es un elemento sustancial. Sí es relevante que la narración se haga en primera persona y que se recojan vivencias, reflexiones y comentarios, dejando claro que no se trata de un documento histórico, aunque se insiste en “su gran valor documental” (46), sin caer en la propaganda o en la simplificación de los acontecimientos.

A la luz de la larga e ilustrativa introducción, cronología, explicaciones y anotaciones textuales aportadas, se evidencia que esta publicación viene a llenar un vacío existente con respecto a la recepción que la Guerra Civil española tuvo en escritores anglófonos, concretamente en este caso, en la obra del irlandés Peadar O’Donnel, y demuestra que este es un campo de investigación fértil y lleno de posibilidades. Aunque existen varias biografías de la obra de este autor, ¡Salud! ha sido una obra prácticamente ignorada por la crítica. Esta edición comentada y anotada por Lázaro es la primera traducción al castellano que existe. Como se adelantaba al comienzo de esta reseña, la recuperación de la memoria histórica, como compromiso ético con la búsqueda de la verdad, requiere desenterrar vidas de personajes que jugaron un papel clave en la difusión de nuestra cultura, haciendo de antídoto contra los olvidos voluntarios o involuntarios de la historia. Es por ello, que este monográfico contribuirá a difundir esta línea de investigación abierta desde hace unas décadas, permitiendo que el lector español pueda acceder a una fuente documental tan personalista y a la vez tan ilustrativa de la realidad del momento.